
Estaba sentado, con los ojos cerrados, con el maletín de tirante sobre mis piernas, con la corbata lila que ahorcaba mi cuello y el traje grisáceo que llevaba sobre mi ser. Ese era yo, viajando en el micro que todo los días me transporta de un lugar a otro.
El cielo azulado y el sol radiante reflejaba lo que pasaría más adelante. Luz roja, marcó el semáforo de aquella avenida. Entonces fui ahí donde los vi.
Eran 4, 3 mujeres y 1 varón. Calculo que tenían entre 18 a 20 años. Pero ese no era el detalle, lo curioso era que estas personas eran mudos. ¿Pero qué de extraño tiene todo esto?
Bueno, las chicas se sentaron atrás mio y el otro a mi lado. En realidad, no entendía nada de lo que decían, ya que toda su comunicación era a base de señas. En fin, yo seguía durmiendo como lo hice desde un principio.
Pero, el ruido constante que hacía con las manos mi acompañante, terminaron por acabar con el sueño que tanto anhelaba. De rato en rato, volteaba a mirarlos haber si entendía algo, pero era inútil.
El carro volvió a pararse nuevamente por el semáforo "Bendito". Esta vez, subió uno de esos vendedores que salen de la cárcel, con el floro que están regenerados.
Por supuesto, tan pre-juicioso como suelo ser, tomé fuerte mi maletín donde tengo cosas de valor (al menos eso creo).El tipo ofrecía chucherías a base de metal derretido y restaurada en pequeñas orfebrerías.
Cuando se acercó a mi lado, con la simple mirada le dije que no deseaba. Pero, este sacó la baratija induciendo que le comprara. Le dije que no quería, y este me respondió que no me la ofrecía a mi.
Entonces me di cuenta que el sujeto que estaba sentado a mi lado, le había pedido uno. Ni siquiera sé como el vendedor lo pudo entender, pero bueno, le vendió uno y se fue.
A los pocos minutos, el chico le regaló aquel detalle a la otra chica que tampoco podía hablar. Vi como el tipo la miraba con ojos de amor, con la simpatía que merecen los enamorados. Hizo un puño en su mano y tocó dos veces su corazón, como si le dijera que la amaba con todo su ser. En esos momentos, me fui a otro asiento para que chica se sentará junto a él. Y para ser sincero, desde ese momento no despegué mis ojos sobre aquellos díscolos enamorados.
El la engreía, le tocaba suavemente la oreja, y esta tocaba sus dedos con mucha delicadeza. Sus brazos rodeaban su cuerpo, como si intentara decirle que él la protegería de todo lo malo. Ella se sentía segura, se podía notar a simple vista. Eran felices y creo que por un instante, yo también lo era. Sus amigas le hablaban con señas, hacían la figura del amor... el corazón.
Aquella tarde de verano, me di cuenta que a pesar de las adversidades que esa pareja podía tener... ellos eran felices, muy felices. Tal vez nunca se digan un "TE QUIERO" o un "TE AMO", pero su amor, tan silencioso como suele ser, era el más romántico que pude notar.
Creo que si dejáramos de hablar un poco menos y actuaríamos más, las cosas irían mejor. Pero cada quien cultiva su cariño y amor, como mejor le parece.
Al menos a mí, ya me quedó una experiencia. Eso fue todo amigossssssss, ya volveré con nuevas historias que tanto nos deleita, hasta la próxima, chau chau chauu.
Demasiado buena!
ResponderEliminarMe encantaaa :D
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