Esta es la vida, esto es lo que quiero. Vivir ajustado, apretado, recortado, con el tiempo. Dejarme llevar por un libro que intenta ordenar mi vida, algo que llamamos agenda.
Porque no interesa si salió el sol o el clima se volvió gris, porque lo que realmente importa es si tu día será bueno o malo. Eso, es lo que trato de hacer bien.
Porque en el trabajo, quien me da las ordenes (el jefe) es un extranjero que habla inglés, que es de Grecia e intenta mencionar palabras en español. Me corrige, me presiona, es comprensible.... y no deja nada al azar. Esta revista promete, es deportiva, es buena y, bueno es lo que pienso que hago.
Estoy de a pocos teniendo lo que es posible. Dios me bendice, mi destino se forja, la suerte va de la mano, y las buenas vibras me forman el augurio.
Cada año me propongo ciertos objetivos. Por ejemplo, este año he cumplido casi la mayoría, como tener un buen trabajo, estar bien en la universidad, terminar el taller de redacción periodística, salir de viaje a conocer al Perú, y otros asuntos personales que aún no se definen.
Pero, hay un bicho que se me incrustó en la mente. No sé porqué, no sé como, no sé cuando, pero quisiera entrevistar, agarrar un mano a mano, a un delincuente. De la cárcel, que sea bravo, que sea faiter, y hacerlo puré, sacarle todo lo que tiene adentro, como es, que tiene en la cabeza, y vivir esa adrenalina que solo los periodistas podemos experimentar. Estoy un poco loco, lo sé, pero es algo que quisiera hacer.
Verdad, también fui a uno de esos conciertos de rock. Si estuvo bueno, no me puedo quejar. Escuché algunos patitas que jamás había visto. Pero, lo mejor, estuvo a la hora de voltear y verla a mi costado. Sí, fue una noche de música, de frío, de abrazos y algunas cosillas más.
Pero, a pesar de todo... estoy agotado. Si bien es cierto, de alguna manera, era lo que quería, pero aún no soporto el desgaste. A veces suelo llegar tarde a clases, el humor se me pone irritable. A veces no como y mucho menos duermo. Todavía debo acostumbrarme a ese ritmo de vida, es cuestión de tiempo. Y el tiempo dirá en que me convertiré más adelante.
Por eso, a veces, suelo escribir en este espacio, para que sepas algo de mí. Aunque no sé cuantas personas lean esto, tal vez 10, derrepente 15, o capas ninguna.
Aunque sea me doy un tiempo para escribir y saber que aún existo. Porque estas noches como hoy, sirven para relajarme, para reflexionar, para decirte que no tengas miedo, que sigas lo que más quieres, que digas lo que sientes, que no te arrepientas de nada, de saber pedir disculpas y sobre todo perdón, que no finjas querer a alguien si realmente no lo sientes, que no estires el tiempo que el tiempo te puede pasar factura, pero sobre todo y ante todo... que no olvides quien eres y de donde vienes.
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No sé si sea bueno mencionar esto, pero es probable que en las próximas semanas, esté viviendo en otro lugar.



