31 jul 2011

LA PRINCESA Y EL CABALLERO AZUL

Sabía que una crisis como la que ocurrió tendría que pasar. Tener miedo de perder algo es normal, pero no es normal perder algo y no tener miedo.


Julio, mes de la patria, mitad del año, fecha susceptible para ella y por supuesto… para él. Retratados a través de una fotografía, algo insípida para algunos, pero con mucho valor sentimental para aquellos díscolos enamorados.

No afirmo que estarán juntos por toda la vida, pero cuando el tiempo pase y ella tenga su primogénito o primogénita, seguramente le contará a su hijo(a) que fue feliz con aquel tipo que aparece a su lado, o porque no decir… es feliz con el chico que ahora es su padre.

Tal vez sea algo vano fantasear con el futuro, pero tampoco es algo ajeno que pueda escapar de la realidad.

El estaba algo triste, su madre y hermana se habían ido de viaje para no regresar jamás. Esto hacía que se sintiera acongojado, tan solo pedía refugiarse en los brazos de su amada. Pero, lo que podría haber reforzado aquel lazo del cariño, ternura y pasión, terminó siendo el punto débil de ambos sujetos.

Empezando la semana, el chico de cabello rebelde, ojos dormilones y vos suave, la esperó en el lugar de siempre. En aquel paradero donde tantos estudiantes pasan y pasan sin preocupación alguna. Parado entre la multitud, el tipo algo impaciente esperaba a su bella princesa. Solo quería, deseaba, anhelaba, poder verla para decirle cuanto la quería, cuanto la amaba, cuan importante era para él. El imaginaba su llegada, tan risueña como de costumbre, viendo sus ojitos marrones, su sonrisa inocente, poder abrazarla y darle un ósculo en aquellos labios refinados, para así poder sentir el beso de lo que significa el amor.

Las manecillas de su reloj avanzaban sin perdón alguno. No quería pero suponía… que ella no vendría. La cara de felicidad se transformó en tristeza y sus párpados se comenzaron a cerrar. El dolor era inevitable. Se subió al carro donde muchas veces viajaron juntos, con la diferencia que esta vez lo hacía solo. Mirando por la ventana al vacio, pensando que hubiera podido pasar para que no vaya, sonó su celular. Al principio no quiso contestar, pero más pudo el poder de querer escucharla que su amargura enajenada.

Ella algo alterada le preguntó dónde estaba, este con la vos quebrantada le dijo que estaba de regreso a casa. La llamada terminó en el silencio de ambos, con la indiferencia del orgullo, con la simpatía de querer y no poder estar juntos.

Aquel día fue terrible para ambos, sobre todo para el caballero azul. Ese mismo día, en la noche de Julio, ellos conversaron de lo que pasó. Solucionaron las cosas a través de la frialdad de una computadora. Estos habían quedado para verse la mañana siguiente, en el lugar de siempre. Esta vez la dama llegó. Parecía que todo acabaría bien pero el infortunio los atrapó de nuevo.

Estuvieron juntos 30 minutos, ni más ni menos. Y la despedida fue algo terrible. Una nueva pelea se había originado. ¿El motivo? No vale la pena decirlo, pero si diré que pude ver aquellos corazones entristecidos, solitarios y dañados.

Parecía que el fin estaba cerca, sobre todo por lo que pasó en la noche de aquel día. Ella le confesó que a veces no deseaba verlo. Las palabras sórdidas hicieron mellar su corazón del tipo y la poca expresión de alegría que tenía… se fue volando como una paloma libre al salir de casa.

El caballero azul no sabía qué hacer ni que decir, solo atinó a decir que debían hablar personalmente. Las imágenes de recuerdos inolvidables comenzaron a llegar a su cabeza. Una rosa, un peluche, una carta, un anillo, una foto, una cita, una palabra, un beso, un abrazo, un juego de mesa (monopolio), una música, una mirada, un helado, un cuento… pasaron en menos de 5 minutos. No demoró mucho para que sus ojos comenzaran a mojarse por el llanto silencioso de tan entristecida historia.

La relación dependía de un hilo muy fino, que en cualquier momento podría romperse. Hasta que nuevamente quedaron en una charla, tal vez la definitiva. El la esperaba, sentado, nervioso, impaciente, timorato. Miraba el reloj cada minuto, salía a la puerta a ver si llegaba, se mojaba el rostro una y otra vez, prendía y apagaba la televisión cuantas veces podía, caminaba de un lugar a otro… y ella no llegaba. Hasta que se escuchó el sonido del llamado. ¿Sería ella? Fue abrir la puerta y para su lamento no era quien esperaba.

Estaba a punto de irse a dormir cuando nuevamente sonó la puerta. Salió y la vio parada frente a él. Sus ojos grandes brillaban en la noche oscura, tenía la mirada tierna, su piel blanquiñosa temblaba del frío y sus manos pequeñas se protegían en su casaca morada. El caballero azul le increpó por la tardanza y la princesa se escudó diciendo que tenía cosas que hacer. Pues hasta ahora no logro escuchar la conversación de ambos. El tono de sus voces es muy bajísimo, como si fuera un simple susurro y el corazón lo escuchara todo.

Mientras iban conversando, caminaban sin destino alguno. Sin darse cuenta, habían llegado al lugar que había sido la cuna de su amor, el primer sitio donde entablaron su primera conversación, su primer beso, su primera discusión, su primer suspiro. El parque del panorama verde, que la luna tantas veces los acompañó, en las bancas de cemento sólido, sentaditos ahí, juntos abrigándose. El la tenía agarrada de las manos, mirándola fijamente a los ojos. En esa noche silenciosa donde solo se escuchaba la respiración de ambos, comenzó a llover.

Las gotas de lluvia caían sobre sus rostros. La princesa, fiel a su estilo, está agestada por la conversación que llevaban. Cuando en un momento inesperado, la princesa dejó caer lágrimas sobre su rostro, el caballero con una mirada llena de ternura, la abrazó, la acarició y le dijo que lo más importante para él era tan solo su presencia. Ella no decía nada, seguía lagrimeando. Este se acercó, escuchó de muy cerca su respirar, y la besó con la pasión que Romeo besó a su Julieta. Siguieron hablando, pero no escuché más aquella conversación. Puedo inducir que llegaron a un acuerdo pero no estoy completamente seguro.

Luego de esa noche, pasaron muchas cosas más que ya no puedo contar. Ahora, el destino no juega de su lado, pero si ellos quieren las cosas les irá bien. Tal vez la relación dure poco, o derrepente como dije al principio sea por toda la vida, total… nadie sabe qué pasará en el futuro.

21 jul 2011

El Sueño Terminó


Que gris amanecer, mi alma está triste. El sábado que la blanquirroja jugó ante Colombia, todo el país se paralizó. El cotejo fue a las 2:00pm, hora de salida del trabajo para muchos, hora de almuerzo para algunos.

Los restaurantes y muchos locales estaban repletos de personas que estaban aferrados a una sola ilusión, el triunfo de la bicolor. Para alegría de muchos, el triunfo fue peruano. El júbilo en las calles, restaurantes, casas, medios de comunicación, no se hizo esperar y celebraron como pudieron, desatando así una tremenda resaca dominguera. Aquel ‘Partidito’ alcanzó los 41.1 puntos de rating. No era para menos, el Perú luego de 14 años de sufrimiento y fracasos… lograba tocar una semifinal.

El martes a las 7:45pm enfrentaríamos a Uruguay, el rival de turno. Seguramente la más atemorizada por el rating sería la urraca, ya que si Perú ganaba, los altos puntos de rating se quedaría con canal 4. Por otro lado, la gente vivía una fiesta personal. Más de uno se compraba sus camisetas de la selección con el nombre de Guerrero y Vargas. En los colegios, trabajos, universidades, se hablaba de solo futbol. Los planes entre amigos, compañeros, familiares, conocidos y hasta desconocidos… eran sobre el partido esperado.

En los medios de comunicación, todas las frecuencias de radio hablaban de la Copa América. En los medios escritos ni que decir, hasta el periódico más rígido en política… abría sus portadas con la selección de Sergio Markarián. Y ya que hablamos del “Mago”, en las redes sociales como Facebook y Twitter caricaturizaron la imagen de ‘Don Sergio’ con un billete de 100 soles. Era realmente la fiebre del futbol. Un sueño que nadie nunca quiso despertar pero que lamentablemente llegó.

Al promediar las 9:30pm de aquel martes de futbol, más de un peruano se acongojó. La risa que días antes se veía dibujada en el rostro, terminó siendo un pasaje efímero. Por fin, había llegado esa realidad cruda a la que estamos acostumbrados y la vida ordinaria de muchos comenzó nuevamente. Perú cayó 2 a 0 ante los ‘Yoruguas’.

Pero, ¿habrá alguien que esté contento con la tristeza de casi todo el país? Seguramente que sí. No lo afirmo pero tampoco niego, que la conductora del 9 hacia fiesta con el llanto de otras personas. Justo a tiempo también para el mandatario que está por retirarse, que el domingo inaugurará el estadio nacional y seguramente estará con los seleccionados que por unos días… nos arrancaron una sonrisa inexplicable para gritar esa palabra bendita llamada gol.

No quisiera menoscabar el trabajo de los 23 guerreros que fueron a la Argentina a jugarse el todo por el todo. Aquellos futbolistas que antes de viajar nadie daba ni siquiera un centavo, pero que ahora todo Sudamérica mira con respeto. El trabajo sólido del estratega que nadie discutirá, pero que seguramente aplaudirán cuando este llegue a Lima.

Ya casi ha terminado la Copa América. Es cierto que todavía falta un partido con Venezuela por el tercer lugar, pero cual fuera que sea el resultado, estamos seguros que a pesar de los errores, de la gente que se aprovecha del sufrimiento y de todo lo malo que pueda pasar… el Perú es un país lleno de gente que nunca dejará de apoyar a su selección nacional. Gracias.

16 jul 2011

Pensamiento Inesperado




Solo diré que a pesar que no deseo ni siquiera verla, cada vez que aparece me dice cosas que antes nunca había escuchado de ella. Tal vez sea una mentira o capas una verdad. Sinceramente, no quisiera cruzármela una vez más porque podría ser peligroso, sobre todo para mí. Por otro lado, la desazón comienza hacer mella en lo más profundo de un ser, el corazón. ¡Qué Dilema!

9 jul 2011

Man� - �ngel de amor (Video)



El GRAN MANÁ PARA USTEDES, ¡ESCUCHALA!

"SIEMPRE ESTARÁS SEGURA EN MIS BRAZOS"

Sueños Profundos


Dicen que los sueños solo son sueños y que nada es real. Solo espero que sea verdad. Quién diría que el tiempo se ha convertido en uno de mis peores enemigos. Cada día, horas, minutos, y segundos que pasa… al voltear, ella no está.

La conciencia todos los días me atormenta y lo único que hago para disimular esas ansias es hacer lo único que sé, escribir. El desahogo del alma quebrantado.

El día que deje de escribir de ella, o no la mencione, entonces habrá terminado todo. No puedo olvidar como fue la primera vez que la vi. Estaba en la casa de un amigo, tan inocente, tan bella, con sus ojitos marrones acaramelados, con sus labios pequeños y unas manos que parecen las de un querubín bajado del cielo.

Quedé impactado. Siempre sosegado al ver su cabello bailando con el viento. Pensarás que exagero y dirías que estoy describiendo a la chica perfecta, pues déjame decirte que no estás equivocado, ella lo es.

Ella es la princesa que imaginaba en aquellos cuentos que mi madre me contaba de niño. Los primeros meses a su lado fueron muy especiales. Ahora la sigo viendo tal y como es, pero no puedo negar que las cosas han cambiado. Ella tal vez diga que no, pero yo siento, en lo más profundo, que lo nuestro está cambiando. Me gustaría decir para bien pero sería mentir, y yo jamás lo he hecho.

Antes de entrar a clases la veía todos los días, hasta domingos cuando venía a comprar a la tienda que estaba junto a mi casa. Después era los días de semana, fin de semana era para el olvido. Ahora, a las justas una a dos horas por 2 días que la puedo ver si es que tengo suerte. Y esas pocas horas que la veo muchas veces terminamos discutiendo. ¿Es todo realmente igual que antes? Estoy o estamos en la cuerda floja que va terminar por romperse si no hacemos algo.

No quisiera decir que hay un culpable, pero si una solución que hasta el momento no encontramos. El tiempo, como repito otra vez, es mi enemigo principal. El dirá que pasará en adelante, pero creo que ya uno puede saber lo que pasará, aunque no lo quisiera.

No sé a a dónde se fue todo lo que pasó. Solo deseo sumergirme en sueños profundos y recordar lo que una vez se prometió y quedó grabado en el firmamento, amor sincero y del bueno. Bueno amigos hasta la próxima, que espero que la haya.

7 jul 2011

Días Tétricos

Como deseo tenerla en estos momentos entre mis brazos, andar de la mano con ella y decirle al oído cuanto la quiero. Si llegara a leer lo que escribo, sabrá que me refiero a ella.




Los climas gélidos y alcanforados deben haber afectado en algo ese romance tan especial que solía tener con mi dama a la que todavía quiero. Un cariño que más parece causar daño que alegría. Las peleas, las indiferencias, los silencios, hacen que vayan terminando de a pocos con el cariño colosal del amor.

Todavía puedo recordar ese día de miércoles. Un sueño que parecía ser una pesadilla pero que posiblemente no escape de la realidad. Estaba parado frente a ella, y las palabras se dejaron apagar por el profundo y tenebroso silencio. Un silencio inquebrantable respetada por el orgullo de ambos. La imagen de aquel sueño terminó en que ella se iba y yo, sin decirle nada, la dejaba marchar. Desperté y mis parpados estaban algo húmedos y por mis mejillas corrían gotas saladas. Observé mi celular y la hora me había revolcado en la cama. Tenía que ir a estudiar.

Pues no quise alarmarme por lo que había pasado. Solo quería verla, abrazarla, besarla. La situación ameritaba un encuentro especial. Pero mis expectativas fueron vanas. Estuve parado bajo la lluvia cerca de 30 minutos. El frio me entumía los huesos, y la conciencia me remordía diciendo que se repetiría la historia de hace unos años.

Al cabo de unos momentos la vi llegar. Caminaba por el sendero que la conducía hacia mí. Su sonrisa pícara, sus ojos grandes y tiernos, su naricita respingada, su piel blanquiñosa y su alegría desbordante… enriquecieron el corazón que una vez le entregué.

No compartimos ni 10 palabras y la pelea se había originado. Subimos al carro de siempre, y el silencio sentenció la tumba de ambos. Me hizo acordar al sueño que había tenido, pero más de lo que me pasó hace unos años.

Antes de conocer a la mujer que ahora quiero, estaba con una chica con la que me había ilusionado mucho. La relación terminó por las constantes peleas continuas y muchos otros factores. Lo más curioso es que antes de que termináramos, a ella se le había perdido el celular, el sueño de perderla fue unos días antes y la situación en la que acabamos fue deplorable. Ahora, creo que la historia se vuelve a repetir.

De corazón deseo que los problemas se terminen, pero así como vamos creo que habrán mucho más. Las promesas que nos juramos una vez parecen haber quedado en el aire. La compresión se diluyó en el camino y el amor… está con una llama bastante baja que en cualquier momento se apagará. Una daga se ha clavado en mi corazón y de no sacarla terminará por acabarme. Los días dirán si esto continúa o simplemente fue un lindo romance que solo quedó en la historia. Te amo U.U

Realidad Mortal

Sorprendido, emocionado y hasta excitado me quedé cuando me llegó el mensaje del IPD a mi correo electrónico. El tema: La conferencia de inauguración del estadio Nacional.


Al llegar al coloso del José Díaz, tuve la sensación de estar en un templo hecho exclusivamente para los dioses. Una edificación hecha por miles de obreros, todos trabajando como hormigas.

Parado en medio de esas cuatro tribunas, disfrutando del olor de la cancha, con el viento huracanado que soplaba en mis mejillas y una garúa que se hacía cada vez más fuerte. No tardó mucho para que llegara toda la prensa deportiva. Aquellos individuos que son los pilares de la información pública. Todos muy mansos como la paloma, pero feroces como el león a la hora de acechar a su presa, en el momento de hacer las preguntas.

Al frente tenia a un viejo conocido. Algo subido de peso, con la nariz roja, con cierta parte de su cabellera plateada y unos ojos dormilones bastante inconfundibles. Mi padre me dijo una vez que le decían ‘El Niño Terrible’, para mi generación sabemos que se llama Roberto Chale. Un futbolista que levantó copas con Universitario y defendió la casaquilla de la bicolor nacional, precisamente en el “Viejo Estadio Nacional”. Su invitación a la ceremonia no era cosa rara, sino por lo contrario un halago.

Estar sentado en tal recinto, me acordé la primera vez que mi padre me llevó al estadio. Una experiencia totalmente nueva para mí. Apenas era un chiquillo de 10 años, agarrado de la mano grande y callosa de mi progenitor, rogándole que me comprara una bincha de la “U”. Una experiencia viva que nadie podrá borrar. Pero esta vez, no estaba en el estadio como hincha sino como reportero.

La ceremonia había finalizado y la locura pasional de mucha gente despertó. En cada esquina, en cada lado, en cada tribuna, más de uno se tomaba una foto. Y yo, para ser sincero, no era ajeno a ese ritual de flashes. Lástima que quien me la tomó no se acordara de enviármela.

Ahora, después de muchos meses, el estadio abrirá nuevamente sus puertas para el público en general. Estoy completamente seguro… que más de un hincha vivirá aquella sensación que tuve aquel día de invierno.