
Expresa lo que siento, el amor, la amistad, la cólera, el remordimiento, el cariño. Cuentos que expresan muchas veces la realidad acompañado de fantasías.Pero, SE TRATA DE UNA BELLEZA PELIGROSA
25 sept 2011
Soñar Despierto

20 sept 2011
Fusiones!
19 sept 2011
Corazón de Hierro

17 sept 2011
Encuentros del Infortunio

No se habían visto en años. En realidad, ni siquiera habían pactado aquel encuentro que tuvieron esa vez. Cuando Romina lo vio, no lo reconoció. El había cambiado mucho desde la última vez que se vieron.
Ella tenía el mismo vestido. La tristeza y la ilusión, nunca pasaron por su cabeza. Seguía teniendo esos ojos grandes hermosos, de pestañas largas, y una sonrisa perfecta. Parecía que había engordado, pero estaba equivocado.
Juan sí había cambiado. Ahora, tenía el cabello parado, la postura del pavo real, los ojos amedrentados, el coraje de un felino y la simpatía de un galán de barriada.
Aquel día del crepúsculo, mientras la lluvia torrencial caía sobre el asfalto, Romina caminaba por las calles frías de Nueva York, con una cartera colgada en el hombro, acompañada del brazo de un tipo alto y de barba pronunciada. Ella vacilaba con su compañero de alado cuando notó la presencia de aquel tipo que tanto la hizo suspirar, aquel hombre que una vez le hizo sentir cosas que difícilmente se pueden contar.
El llevaba una camisa blanca y un blazer oscuro que denotaba la elegancia de su perfil soberbio. Tenía un cigarro entre sus dedos, que de rato en rato se lo llevaba a la boca. En la muñeca izquierda tenía un Emporio Armani (reloj digital) y fue precisamente que por esto, tuvieron que hablarse una vez más.
Juan esperaba que cambie el semáforo para cruzar la pista, cuando escuchó una vos sensual.
“Gentleman, Can yo tell me what time it is? dijo Romina. Juan voltió a responderle a la bella dama, cuando percató su presencia.
“¿Romina, eres tú?”, respondió Juan.
Romina, algo extrañada, dijo que sí, pero que no lo conocía.
Juan solo dijo su nombre con una vos varonil.
Ella quedó anonadada, los ojitos le brillaban como dos estrellas en la oscuridad de una noche, también deslizó una sonrisa pícara pero, lo que más le llamó la atención a Juan, fue ese cariño incondicional que le regaló en esos momentos, algo que hace mucho tiempo no veía en ella, tal vez desde la primera vez que se conocieron.
Romina se acercó y lo abrazó tan fuerte que Juan se quedó sin aire por unos segundos. Estaba emocionada, lo veía en su rostro. Romi le dio un beso en la mejilla y se acercó a susurrarle que lo quería mucho, sin importarle que pensaría su acompañante.
Ella esperó algo similar de Juan, pero este, fue tan indiferente que solo le dio un gracias y tampoco respondió a su abrazo efusivo que le había dado ese viejo amor que tanto quiso una vez.
Romina no dijo nada, pero entendía esa indiferencia. Años atrás, ellos fueron enamorados. Juraron amarse por toda la vida, pero un día, sin pena ni gloria, Romina envenenó toda ilusión posible de aquel joven enamorado. Sí, ella terminó, cortó, finiquitó, la relación que una vez surgió del amor puro y sincero.
“Mientas más lejos estés de mi, mejor será”, habló Juan mientras la miraba a los ojos, con una sonrisa burlona.
Ella se alejó, los ojos le brillaban, pero esta vez no fue de alegría, si no de un llanto silencioso. Aunque en esos momentos no le mostró ninguna pista de sufrimiento, por dentro estaba muy mal.
Esta vez, Juan se acercó y le dio un beso en la mejilla despidiéndose, un beso suave, tierno, pero de Judas.
El viento de Nueva York soplaba su blazer y el cabello de Juan, mientras Romina veía
como se marchaba. El subió en el bus que lo llevaría a su destino y por la ventana divisó a su bella Romina en los brazos del otro hombre. Juan solo atinó a darle una última pitada a su cigarro.
Los días pasaron y hasta el momento no se han vuelto a encontrar. Pero, nadie sabrá si algún día sus vidas nuevamente se vuelvan a cruzar. El destino, tan impredecible como suele ser, los juntó aquel día en Nueva York, tal vez mañana sea en su país de origen, Perú.
Lo cierto es que Juan y Romina protagonizaron una vez más, aquella historia que tanto nos deleita una y otra vez. Aunque sea, en un encuentro del infortunio.
13 sept 2011
Mensaje Divino

“Cuando hay un cambio en tu vida, es porque algo nuevo va empezar”, Anónimo.
Una frase que significó mucho para mí. Lo escuché en el transcurso de la semana, un día sábado para ser más exactos. Estaba viendo televisión cuando sonó el teléfono de casa. No había nadie, así que contesté. El preguntó por mi madre, yo respondí que no estaba. En esos momentos, el notó mi vos entristecida y me dijo qué me pasaba. Por supuesto, instantáneamente, le dije que nada. Fue un grave error.
Por la rapidez de mi respuesta, el se dio cuenta que tenía algo. No me dijo qué, pero yo deduzco que él sabía lo que me pasaba. Solo se atrevió a decirme, que no siempre es lo que nosotros esperamos, que las cosas suceden por algo, y el mismo royo de siempre que ya lo sé de memoria.
Pero, esa tarde de luz resplandeciente, de cielo azulado y viento congelado, el soltó una frase que hizo que cambiara de mentalidad. La frase fue lo que puse al inicio de la nota: ““Cuando hay un cambio en tu vida, es porque algo nuevo va empezar”. No sé, si tal oración lo sacó de un libro, una revista, una biblia, o fue invención suya. Lo único seguro es que con esas palabras, el determinó lo que me pasó después.
En esos momentos, no dije nada, tampoco quería hacerlo. Solo atiné a decirle que tal vez mi madre regresaría más tarde, así podría hablar con ella. Sin embargo, el siguió con el tema. Me dijo que si pasó lo que me estaba sucediendo, fue porque quizás haya cometido un error, que me equivoqué en algo, y que muchas veces estas situaciones nos suelen pasar para corregir aquello que una vez hicimos. Pero qué, ante todo y sobre todo, la vida continúa.
Una vez más, esbocé unas palabras: “Bueno le diré que llamaste, no te preocupes”.
Tal vez, fui grosero, malcriado, inmaduro, irrespetuoso, malagradecido, por cómo le respondí. Pasaron los días, y una noticia llegaron a mis oídos.
Al principio no quise creerlo, pero después confirmé que era verdad. Un grupo de amigos de la universidad, de ciclos avanzados (7°,8°,9°), me dijeron para formar parte de un grupo de televisión. Que yo sería el nuevo reportero de un programa de canal 7. ¡Vaya noticia!
Antes de seguir con el relato, no quisiera quitarle el crédito a la persona que pudo hacer esa noticia en realidad. El es uno de mis mejores amigos que tengo en la universidad, si lee la nota, sabrá que me refiero a él.
Bueno, el día lunes que fue el ensayo general, me pasó algo que solo me había pasado una vez en la vida. Me crucé nuevamente aquella mujer que una vez me miró con cierta diferencia. Estaba distraído yendo al paradero a tomar el carro, cuando vi sus ojos impregnados en los míos. No me dijo nada y yo tampoco lo hice. Ella me conoce y yo a ella, pero nadie nunca nos presentó. Ella estaba con su hijita menor, por supuesto, esta última no se percató de mi presencia. Aquellas miradas apenas duraron algunos segundos, pero en esos segundos, estoy seguro que ella quiso saber algo más de mí, como yo de ella.
Luego que cada uno siguió su camino, me acordé nuevamente de la pena que acongojaba aquel corazón dilacerado. Otra vez, estaba con los recuerdos, con los pensamientos ingenuos, con la ilusión de querer y no poder, con el rencor que marchitó lo que pasó una vez, y muchas cosas más que difícilmente se vuelvan a repetir.
Estaba en ese transe turbio, algo que capas pensé que había terminado. Pero, en esos minutos de sentimientos encontrados, recordé la llamada que recibí aquel sábado de Setiembre. Las palabras que en esos momentos encajaron en mi cerebro, pero sobre todo, en mi corazón. Tal vez, en esos momentos que hablé con aquella persona que llamó a mi madre, no era realmente para ella, sino para mí. Y yo, no me había dado cuenta hasta ese día que pude darle significado aquel Mensaje Divino que me llegó una vez.
Avergonzado, solo me queda decirle a esa persona que me llamó: “Gracias por lo que me dijiste”. Ojala algún día leas esta nota que hice especialmente para ti. Aunque dudo mucho que pueda pasar, nuevamente te repito una y otra vez: “Gracias por lo que hiciste conmigo esa tarde primo”. Que Dios te bendiga donde quiera que estés.
Hasta la próxima, chau.
5 sept 2011
Vivir para Contarlo
Otra mala situación que me ocurrió fue cuando me enamoré. Estaba muy ilusionado con una chica, pero la vida me hizo una mala jugada y nuevamente caí derrotado. Nuevamente la depresión fue mi fiel compañera, perdí el apetito, los ánimos decayeron, y las ganas de querer hacer algo se desvanecieron. Meses después, conocí otra chica. Aunque ya no estoy con ella, si nunca hubiera terminado con la primera que mencioné, tal vez jamás hubiera conocido a la otra.
1 sept 2011
Sendero Luminoso y su nueva armada, Los Niños
Una realidad cruda pero cierta. La nueva generación de niños que viven en el VRAE, están siendo sometidos a la ideología de Abimael Guzmán, líder de la organización terrorista Sendero Luminoso.
Todo parece que las semillas de Sendero Luminoso se niega a la extinción. Víctor Quispe, jefe terrorista del Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE), era un indefenso e inocente niño. Pero, su padre Martín Quispe Mendoza, lo educó bajo una estricta disciplina y educación maoísta.
Años más tarde, Víctor Quispe Palomino daría su primer examen, “El Bautizo De Sangre”. Pero, ¿en qué consiste el bautizo de sangre? Se trata nada menos que matar a gente inocente, personas que no quieren participar de esta bruta e insignificante lucha.
“El bautizo de sangre consiste en que estos niños, que están preparados para esto, vayan empezando por dar el tiro de gracia a los que están erguidos o agonizantes”, señaló Jaime Antezana, especialista en temas de narcotráfico y seguridad.
Para Víctor Quispe Palomino, su bautizo de sangre fue matar a 69 campesinos de Lucanamarca, el 3 de abril de 1983. El motivo fue que estos se habían negado a sumarse a la guerra senderista. ¡Vaya estupidez!
¿Cómo los preparan a estos niños para que más tarde sean unos sanguinarios senderistas?
Víctor Quispe Zaga, hijo de Víctor Quispe Palomino, fue capturado por la policía el 23 de enero del 2010 en Lima, cuando escapó del VRAE cansado de matar. Este soldado asesino, nos cuenta los detalles de cómo es su preparación de niño maoísta.
“Nos levantaban a las cinco de la mañana, hacemos tareas agrícolas y después tenemos clases de maoísmo. Luego entrenamos con armas y explosivos, cómo atacar al enemigo. Esto hacemos todo el tiempo. Ahora hay decenas de niños que, como yo, hijos de combatientes, se preparan para seguir en la lucha armada. Pero yo me rebelé y escapé”, afirmó Víctor Quispe Zaga.
Todo hace suponer que hay muchos niños con esta ideología senderista. Niños que le robaron su inocencia, al jugar al trompo, a la pelota, a las escondidas, a estudiar, pero sobre todo… a una identidad.
Definitivamente se debe hacer algo al respecto. Todos, no solo el gobierno, sino todos en general… debemos ser parte de esta ayuda social a la que estamos perdiendo desde ya.
Es difícil lograrlo pero no imposible. Como dijo Mercedes Aráoz el día miércoles 24 de Agosto, cuando visitó nuestra facultad en nuestro aniversario: “El periodismo a partir de ahora debe ser más profundizado, un trabajo de investigación. Muchos periodistas solo se dejan llevar por el chisme y no averiguan la fidelidad de los hechos. Esto debe cambiar con la nueva generación que viene”.
Sus palabras no retumbaron en aquella conferencia magistral. Por lo contrario, hizo un llamado a todos los periodistas que están laborando y a los qué, todavía no, también les exigió que sean más profesionales y hacer un trabajo serio y de responsabilidad social.
Y qué mayor reto con lo que estamos viviendo en el VRAE, desenmascarando aquellos líderes senderistas que lo único que saben hacer es joder a estos pobres niños que no tienen la culpa de nada. Mentes frágiles a la manipulación y alienación, pero qué, todavía se puede hacer algo antes que sea demasiado tarde.
“Los niños todavía no tienen conciencia de las cosas que hacen, recién a los 15, 16 y 17 años toman conciencia de lo que es el partido de Sendero Luminoso”, señaló José, militar del VRAE de Sendero Luminoso.
