14 may 2012

Visiones al futuro

Lo tenía en frente, mis ojos solo deliraban odio. Quería sujetarlo, aplastarlo, romperle la cara, pero no sabía como empezar la pelea.

Cerca de la playa, en Chorrillos si no me equivoco, la lluvia nos mojaba todo el cuerpo. Eramos 3, mi contrincante, la dama, y quién escribe. Nos había seguido, maldito astuto y sarnoso perro.

Mi brazo derecho hacía una cobertura de protección a la mujer que tanto cariño tengo. Tenía miedo que le haga daño, que en su locura de venganza... la tocara y la lastime.

Al principio no quise tener problemas, pero su lengua afilada hizo que acabara con mi paciencia. El se acercó, me miró, y me escupió entre los ojos. No pasó mucho para que el indio que tengo adentro salga a flote. Nos revolcamos en la arena, mi pantalón se rasgó, mi polo blanco se hizo barro y mi cuerpo solo chorreaba lodo.

Los puñetes sonaban al compás del viento, mientras que la dulce mujer lloraba sin compasión. Cada puñete que le daba, me dolía más el alma que la muñeca misma. Sufría, por dentro y por fuera. No quería hacerlo, pero sí debía.

La pelea terminó. Él se fue diciéndome una palabra que hasta ahora retumba en mi cabeza. "Todavía hay cosas pendientes".

Mis mejillas sangraban como el charco de una pradera, mis ojos se hicieron más pequeños por la hinchazón que tenía y mis brazos y piernas estaban tan arañadas que pareciera que un gato salvaje me hubiera atacado. Estaba dolido, triste, y posiblemente llorando. Ella me acompañaba, me consolaba, me decía palabras de aliento, me reconfortaba, me mimaba, me acariciaba suavemente y no dejaba de mirarme con amor.

Los puños hacían fricción, no podía votar los nervios, la cólera. Ya estaba echo, no podía dar marcha atrás. Felizmente, la lluvia paró y el sol me respaldó. Pero un fuerte sonido ensordeció mis oídos.

Abrí los ojos, todavía era de noche, estaba asustado. Realmente había llorado, mis pies flotaban en el aire y los ojos estaban aplastados por el baúl de almohada que tengo. Miré al costado, estaba mi mesa de noche, mis cajones de ropa, los peluches, y mi nuevo reloj de alarma. Esta baratija me despertó de aquel sueño profundo en el que estaba, sufriendo, llorando y la verdad no se porqué.

Seguro son mis miedos, seguro hay algo más detrás, seguro son visiones de mi yo pasado, seguro son cosas que temo, o derrepente solo son sueños....

Miro, observo, analizo, y no encuentro explicación. Acaso ¿esa frase que me dijo aquel tipo significa algo? Solo Dios, el tiempo y el destino dirán que pasará en los próximos días.
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Por cierto: Voy de 2 de 3 ...(ya viajé, tengo trabajo y me falta todavía algo más).

CHAU CHAU CHAUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU

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