7 jul 2011

Días Tétricos

Como deseo tenerla en estos momentos entre mis brazos, andar de la mano con ella y decirle al oído cuanto la quiero. Si llegara a leer lo que escribo, sabrá que me refiero a ella.




Los climas gélidos y alcanforados deben haber afectado en algo ese romance tan especial que solía tener con mi dama a la que todavía quiero. Un cariño que más parece causar daño que alegría. Las peleas, las indiferencias, los silencios, hacen que vayan terminando de a pocos con el cariño colosal del amor.

Todavía puedo recordar ese día de miércoles. Un sueño que parecía ser una pesadilla pero que posiblemente no escape de la realidad. Estaba parado frente a ella, y las palabras se dejaron apagar por el profundo y tenebroso silencio. Un silencio inquebrantable respetada por el orgullo de ambos. La imagen de aquel sueño terminó en que ella se iba y yo, sin decirle nada, la dejaba marchar. Desperté y mis parpados estaban algo húmedos y por mis mejillas corrían gotas saladas. Observé mi celular y la hora me había revolcado en la cama. Tenía que ir a estudiar.

Pues no quise alarmarme por lo que había pasado. Solo quería verla, abrazarla, besarla. La situación ameritaba un encuentro especial. Pero mis expectativas fueron vanas. Estuve parado bajo la lluvia cerca de 30 minutos. El frio me entumía los huesos, y la conciencia me remordía diciendo que se repetiría la historia de hace unos años.

Al cabo de unos momentos la vi llegar. Caminaba por el sendero que la conducía hacia mí. Su sonrisa pícara, sus ojos grandes y tiernos, su naricita respingada, su piel blanquiñosa y su alegría desbordante… enriquecieron el corazón que una vez le entregué.

No compartimos ni 10 palabras y la pelea se había originado. Subimos al carro de siempre, y el silencio sentenció la tumba de ambos. Me hizo acordar al sueño que había tenido, pero más de lo que me pasó hace unos años.

Antes de conocer a la mujer que ahora quiero, estaba con una chica con la que me había ilusionado mucho. La relación terminó por las constantes peleas continuas y muchos otros factores. Lo más curioso es que antes de que termináramos, a ella se le había perdido el celular, el sueño de perderla fue unos días antes y la situación en la que acabamos fue deplorable. Ahora, creo que la historia se vuelve a repetir.

De corazón deseo que los problemas se terminen, pero así como vamos creo que habrán mucho más. Las promesas que nos juramos una vez parecen haber quedado en el aire. La compresión se diluyó en el camino y el amor… está con una llama bastante baja que en cualquier momento se apagará. Una daga se ha clavado en mi corazón y de no sacarla terminará por acabarme. Los días dirán si esto continúa o simplemente fue un lindo romance que solo quedó en la historia. Te amo U.U

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