7 jul 2011

Realidad Mortal

Sorprendido, emocionado y hasta excitado me quedé cuando me llegó el mensaje del IPD a mi correo electrónico. El tema: La conferencia de inauguración del estadio Nacional.


Al llegar al coloso del José Díaz, tuve la sensación de estar en un templo hecho exclusivamente para los dioses. Una edificación hecha por miles de obreros, todos trabajando como hormigas.

Parado en medio de esas cuatro tribunas, disfrutando del olor de la cancha, con el viento huracanado que soplaba en mis mejillas y una garúa que se hacía cada vez más fuerte. No tardó mucho para que llegara toda la prensa deportiva. Aquellos individuos que son los pilares de la información pública. Todos muy mansos como la paloma, pero feroces como el león a la hora de acechar a su presa, en el momento de hacer las preguntas.

Al frente tenia a un viejo conocido. Algo subido de peso, con la nariz roja, con cierta parte de su cabellera plateada y unos ojos dormilones bastante inconfundibles. Mi padre me dijo una vez que le decían ‘El Niño Terrible’, para mi generación sabemos que se llama Roberto Chale. Un futbolista que levantó copas con Universitario y defendió la casaquilla de la bicolor nacional, precisamente en el “Viejo Estadio Nacional”. Su invitación a la ceremonia no era cosa rara, sino por lo contrario un halago.

Estar sentado en tal recinto, me acordé la primera vez que mi padre me llevó al estadio. Una experiencia totalmente nueva para mí. Apenas era un chiquillo de 10 años, agarrado de la mano grande y callosa de mi progenitor, rogándole que me comprara una bincha de la “U”. Una experiencia viva que nadie podrá borrar. Pero esta vez, no estaba en el estadio como hincha sino como reportero.

La ceremonia había finalizado y la locura pasional de mucha gente despertó. En cada esquina, en cada lado, en cada tribuna, más de uno se tomaba una foto. Y yo, para ser sincero, no era ajeno a ese ritual de flashes. Lástima que quien me la tomó no se acordara de enviármela.

Ahora, después de muchos meses, el estadio abrirá nuevamente sus puertas para el público en general. Estoy completamente seguro… que más de un hincha vivirá aquella sensación que tuve aquel día de invierno.

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