5 sept 2011

Vivir para Contarlo



Sé que muchas veces me he quejado de las cosas que me han pasado, pero pocas veces digo o pongo de manifiesto las buenas cosas que me ocurrieron.


La primera vez que lamenté una situación, fue aquel día que me operaron del apéndice. Recuerdo que la selección de futbol del colegio se preparaba para jugar el Interescolar en el politécnico del callao. Yo anhelaba estar en la cancha pero todavía estaba convaleciente por la operación. Lamenté mucho lo que me pasó. Por las noches, en la camilla de aquel hospital, lloraba de impotencia y dolor. Me perdí todo el campeonato.


Pero, tal vez en esos momentos de sufrimiento no me daba cuenta de las personas que se preocuparon por mi salud. Tirado en la cama enfermo, con el suero que conectaba a mis venas, mis familiares y por supuesto mi amigo, que no es necesario dar su nombre, fueron las personas que estuvieron conmigo en aquellos días tétricos. Me recuperé y 3 años después me llegó la revancha nuevamente en las canchas.

Otra mala situación que me ocurrió fue cuando me enamoré. Estaba muy ilusionado con una chica, pero la vida me hizo una mala jugada y nuevamente caí derrotado. Nuevamente la depresión fue mi fiel compañera, perdí el apetito, los ánimos decayeron, y las ganas de querer hacer algo se desvanecieron. Meses después, conocí otra chica. Aunque ya no estoy con ella, si nunca hubiera terminado con la primera que mencioné, tal vez jamás hubiera conocido a la otra.


Algo que también me dolió fue cuando dejé un ciclo en la universidad. Dejé a mis amigos, compañeros, me atrasaría en los cursos, una seria de negatividades que me acongojaba. En realidad, creo que dejarlo fue lo mejor. Al no estar en la universidad, me matriculé en un instituto de periodismo deportivo. Meses después, una editorial web me jaló como reportero deportivo y a partir de entonces comenzó mi etapa de periodista.


Estas cosas me suelen ocurrir una y otra vez. Los cambios en mi vida siempre están propensos. Desde que era muy niño, y recién estaba en inicial, fui a 3 nidos diferentes. Luego pasé al cole dónde solo estuve hasta 3cer grado de primaria (1G, 2F, 3A, diferentes salones) para luego pasar a un colegio particular. Lo único continuo en esa etapa de mi vida, fue establecerme en ese colegio, pero solo en el colegio porque también estuve en más de un salón.


Estos cambios, algunos bruscos, han desatado tal vez un desequilibrio emocional, pero también me hicieron más fuerte como persona, ya que nunca estoy acostumbrado ah algo fijo.


Algunas situaciones fueron desagradables, pero de ellas he sacado provecho. No sé qué pasará mañana más tarde, lo único seguro es que sea lo que venga, estaré preparado y nuevamente podré contar…. Lo que una vez viví. Hasta la próxima, chau.

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